Ecuador, equipo modesto, pero con mucha garra
Colaboración de César der Krieger
Esta será apenas la tercera presencia de Ecuador en una Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, aunque la segunda a la cual accede por mérito propio, ya que fue anfitriona de la máxima cita de la categoría en 1995. En dicha edición cumplió su mejor actuación, al alcanzar los cuartos de final cuando el torneo todavía reunía a 12 participantes, siendo eliminada en esa instancia por Argentina. En su primera experiencia, Canadá 1987, no logró superar la fase de grupos.
Los jóvenes ecuatorianos mostraron personalidad y sangre fría en los momentos necesarios, cualidades importantes para cualquier anfitrión de un certamen clasificatorio a un mundial. Tras avanzar al hexagonal final como segunda de Argentina en el Grupo A, fue justamente una victoria ante la Albiceleste en la fase decisiva la que le permitió a la Tricolor reservar su plaza para México. Futbolísticamente, se mostró como un equipo equilibrado y oportuno, que empató cuatro y perdió sólo dos de los nueve encuentros que disputó en el torneo Sudamericano.
El seleccionado juvenil intentará mostrar en este certamen que su lugar ha sido ganado a pulso y que no es obra de la casualidad, que La Tri, como es conocida en aquellas latitudes este representativo, viene por todo y será un rival que mostrará en todo momento la garra que poseen por naturaleza los conjuntos sudamericanos en cuanto a fútbol se refiere.

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